DISCURSOS : ENERO DEL 2000 : 05 DE ENERO
 

 

 

Mensaje del licenciado Tomás Yarrington Ruvalcaba, gobernador constitucional del estado de Tamaulipas, pronunciado en el desayuno de salutación por el año nuevo con presidentes municipales que se celebró en Palacio de Gobierno el 5 de enero del 2000.

CC. Presidentes Municipales

Distinguidos integrantes de los cabildos de los 43 ayuntamientos de Tamaulipas

Amigos funcionarios estatales y federales que nos acompañan hoy

Señoras y señores

Les agradezco a todos su presencia, muchas gracias por estar aquí.

El año dos mil, que inicia, es sin lugar a dudas, una buena oportunidad para hacer grandes cosas.

Para nosotros es un año que se debe ver con mucho optimismo.

Hay bases firmes para asegurar que tenemos amplias oportunidades, para convertirlo en un año muy positivo, en un año especialmente favorable para el desarrollo en el estado y en cada uno de los 43 municipios de Tamaulipas.

El año dos mil será de mucho trabajo, de mucho trabajo para multiplicar las buenas acciones que hemos emprendido juntos.

En términos generales, hasta ahora el balance refleja que hemos podido cumplir con nuestra tarea.

Que hemos mejorado.

Que hemos podido cumplir con el mandato que los tamaulipecos nos entregaron.

Este balance nos muestra una línea de progreso.

Por eso, los resultados que hemos conseguido nos animan, y nos permiten ser optimistas frente a lo que viene.

El año dos mil debe ser en Tamaulipas, un año de oportunidades fundadas en las enormes ventajas que se abren frente a nosotros.

Es este el momento adecuado para superarnos, para acelerar el cambio.

Nuestra mira, de frente al nuevo milenio, debe sostenerse en una férrea determinación de echar hacia adelante el bienestar de nuestra gente.

Aumentar de manera sustancial, nuestra capacidad para atraer inversión y empleo a nuestros municipios.

Redoblar nuestro esfuerzo para tener en cada uno de ellos, mejores calles, más y mejor vigilancia policíaca,  viviendas con servicios suficientes, y escuelas mejor equipadas para la enseñanza.

Nosotros, todos sabemos que en un solo esfuerzo, que en el trabajo en equipo, podemos construir escenarios que nos fortalezcan.

Aquí, en nuestra tierra, la visión del año dos mil, es una mirada de certidumbre, de seguridad de que podemos construir mejores gobiernos en los 43 municipios.

Tenemos muy claro que para ello, se requiere de una mayor cercanía con los ciudadanos, comprender mejor sus necesidades, sus motivaciones y sus esperanzas.

Por eso, hoy este encuentro tiene, para mí, un significado muy profundo, porque aquí frente a ustedes, con ustedes… deseo renovar el compromiso de ensanchar el espíritu y la vocación municipalista de este gobierno.

A Tamaulipas llegó la hora del fortalecimiento municipal, durante el primer año de su gestión hemos podido construir una nueva relación entre el gobierno del estado y los municipios.

Hemos establecido un nuevo trato, más justo, basado en la colaboración y la corresponsabilidad.

Hoy en Tamaulipas el municipio ha dejado de ser un actor secundario, un actor relegado, para convertirse en una esfera determinante en la gestión pública.

Para este año dos mil, más de la mitad del presupuesto que se ejerce en Tamaulipas, va directamente a los ayuntamientos.

Y esto les permitirá, se los aseguro, aumentar su capacidad de respuesta.

A mi no se me olvida, porque lo he vivido, que es precisamente en los municipios donde las acciones de gobierno se traducen en obras y servicios.

Por eso para mi ser municipalista es ante todo, entender que hay que entrarle con todo, al círculo virtuoso de más recursos para más desarrollo, y más desarrollo para que haya más recursos.

Es apostarle a la descentralización del poder público.

Es fortalecer el auténtico federalismo, buscar un mejor equilibrio entre la disponibilidad de recursos con los que cuentan los municipios, y las demandas que allí se deben atender.

Ser municipalista es atender de manera especial a aquellos municipios que se desarrollan en condiciones de desventaja.

Es no perder de vista que un real y efectivo ejercicio democrático, debe iniciarse, invariablemente, en el municipio.

Y ese es el significado que tiene para Tomás Yarrington esta reunión.

La comunidad nos exige que hagamos el mejor uso de los recursos, que los utilicemos con eficacia y transparencia, que las autoridades municipales tengan mayor efectividad y capacidad de gestión, con menos burocracia.

Lo que la gente nos pide es que los funcionarios públicos actuemos con honestidad y seamos ejemplo de liderazgo democrático.

La gente quiere más resultados, más obras y mejores servicios públicos, quiere tranquilidad y seguridad… quiere un trato amable y responsable en las oficinas y las dependencias públicas.

En resumen, la comunidad quiere una autoridad más responsable.

Si en el primer año fuimos capaces de construir entre el estado y los municipios, una nueva relación, en el 2000 queremos que esta nueva forma de trabajo, se traduzca en un beneficio más directo a la comunidad.

Vamos, juntos, gobierno del estado y gobiernos municipales a dar esa respuesta, vamos a poner en ello todo nuestro empeño, dedicación e inteligencia.

Me comprometo con ustedes a apoyarlos.

A trabajar con un renovado espíritu de colaboración y entendimiento.

Esa es la respuesta que Tamaulipas espera de nosotros, esa es la respuesta que estamos obligados a dar.

Por eso el 2000, debe ser un año de optimismo, en el que habremos de tomar decisiones importantes y acciones claras y tangibles.

Éxito, y de nuevo muchas gracias a todos por su presencia.